La película de Isabel Coixet, titulada Tres adioses (‘Tre ciotole’, en su título italiano), ha tenido buena aceptación entre los espectadores; estos son los datos de su primer fin de semana 164 salas, 35.342 espectadores y 250.552 € de recaudación . La historia, hilvanada con mimbres melodramáticos, se centra en un desenamoramiento sin una justificación clara y en la incertidumbre vital que surge cuando aparece la sombra de la muerte. Me ha gustado el riesgo y la personalidad de la directora, quien organiza como quiere, la forma y el contenido de sus historias.
En el plano visual, Coixet propone miradas originales, quizás experimentales, donde la planificación siempre resulta muy personal, no en vano ella hace de la operadora de cámara en la filmación de sus películas.
Algunos ejemplos que me han llamado la atención:
La secuencia inicial, con planos en los que el movimiento de la cámara y la escasa profundidad de campo dificultan seguir a los protagonistas y sus diálogos.
Los planos encuadrando texturas u objetos inanimados.
Una pared que muestra la huella dejada por un cuadro ya descolgado.
La textura rugosa de la piedra de una pared desconchada, marcada por el paso del tiempo.
Los adoquines de una calle, sobre los que gira la rueda de una bicicleta.
El hueco anárquico entre los libros de una biblioteca, con un desorden conseguido con la dejadez de quien la posee.
También algunos reencuadres dentro de la casa que tienen como fondo una ventana y su entorno totalmente oscuro.
Mención especial merecen los planos de los reflejos, el personaje protagonista se vislumbra en múltiples espejos o cristales. En concreto, me sorprendió ese espejo que atraviesa la escena tras los protagonistas en la entrada de la casa.
La utilización de la textura de menor calidad en la imagen (resolución de super8) para hacer flashback sobre momentos de enamoramiento de la pareja protagonista.
Es una película con mucha personalidad, que es capaz de atraparte en la historia y provocar en el espectador la angustia del desamor incierto o expulsarte de la sala por su contenido melodramático y su forma.
Por el contenido, porque no es fácil seguir el melodrama: entender un desenamoramiento sin justificación aparente, igual que la aparición de una enfermedad mortal. Porque cuenta sin excusa ninguna como la realidad que surge y golpea sin preguntar. Para un espectador de cine clásico acostumbrado a los giro de guion justificados seguir la historia es un poco complejo.
Sin embargo, las referencias a Roma como ciudad de cineastas —Pasolini, la moto de Nanni Moretti — pueden deleitar a los cinéfilos.
La propuesta de una planificación personal, con desenfoques constantes, planos arriesgados, correcciones de cámara y puntos de vista forzados en reflejos de cristales, puede atraer a quienes buscan el virtuosismo de esta directora. En mi caso, disfruté con la continua propuesta de metáforas visuales ejemplo el vuelo acrobático de los estorninos sobre el cielo de una Roma. Yo pienso que esta forma de encadenar metáforas visuales tienen relación con su trabajo como publicitaria.
La atrevida construcción visual, la directora, la complementa con palabras cuidadas, sus películas suelen estar muy bien dialogadas y con una exquisita banda sonora. Imágenes, palabras y sonidos tan personalizada hacen que sus trabajos tengan el sello de originales, distintos, y que se engrandezcan con su firma: una película de Isabel Coixet.
En una playa del norte un hombre y una mujer hablan con el cielo cargado de nubes. El horizonte marca el encuadre.Un encuadre clásico, equilibrado, lleno con una inquieta quietud.
Planos clásicos, encuadres clásicos, puesta en escena clásica, actores contenidos, todo parece llamar a la quietud, al tedio. Pero no, esta directora consigue que vibremos con su heroína, que disfrutemos con cada pequeña batalla ganada a los poderes fácticos, que nos emocionemos con el éxito de ventas de su librería: Lolita de Nabokov.
Isabel Coixet cuenta su película, La Librería, con un tempo pausado, el enfrentamiento de una mujer con el poder establecido. Muestra su coraje. Describe la lucha de esta mujer para abrir una librería cuando solo encuentra impedimentos, ella batalla desde la ingenuidad para superar las trabas que le ponen: la cacique, el banquero, el periodista, el abogado, el inspector de educación, la modista, etc. En toda pequeña comunidad los destinos de sus habitantes están escritos desde la cuna. En las pequeñas ciudades, enfrentarse al reparto de papeles distribuido antes de nacer requiere algo más que buena voluntad.
Recuerda a un tipo de cine japonés, el que alarga la duración de los planos, el que encuadra con sobriedad, el que muestra la tensión, la ansiedad, de un personaje sin mover la cámara.
Me gusto como coloca las cámaras en una secuencia, esa en la que muestra el diálogo de la protagonista con el banquero. Utiliza un plano contraplano clásico (plano general, plano de un personaje, contraplano del otro) pero los resuelve colocando las cámaras en posición cenital respecto al eje de la acción.
Rodearte de los mejores profesionales casi siempre es garantía de éxito. El equipo de técnicos con los que trabaja en casi todos sus proyectos es brillante, entre ellos hay que destacar:
Reconozco que los trabajos de esta directora me emocionan. Sus historias y su forma de contar, personal, diferente y arriesgada me hacen disfrutar del tiempo que paso en la butaca, frente a la pantalla.
No he disfrutado la última película de Isabel Coixet. La considero aburrida. Puede ser por:
El formato de pantalla, ese Cuatro Tercios 4:3. Una proporción del cuadro que deja dos espacios en blanco a cada lado de la pantalla. Esos huecos, que vistos desde la butaca del cine, piden a gritos ser rellenados.
La trama, una urbanita que se va a vivir a un pueblo y sufre las inclemencias del espacio, el tiempo y el ambiente social de las geografías poco habitadas.
Los personajes masculinos de la historia son tópicos y típicos: el casero violador, el albañil follador, el progre que lee a Neruda y la familia ejemplar que tiene goteras reparadas en el pasado.
Un elemento cliché: el perro maltratado que vuelve en busca de consuelo.
La duración de la película, las dos horas y pico de película las he sentido como largas.
Por otro lado, hay elementos positivos, que me han entretenido:
El trabajo de la actriz principal, muy creíble.
La localización del pueblo, su ubicación al pie de las dos montañas.
Algunos encuadres del interior de la casa y sus luces y texturas desoladas.
“Saben Aquell”dirigida por David Trueba y coescrita por Albert Espinosa, se presenta como un melodrama que, a través de la música y una narrativa singular, explora la humanidad en su máxima expresión. La melodía y las canciones (Andrea Motis) ilustran con acierto las emociones que marcan la vida de Conchita y Eugenio.
Cosas que me apetece destacar:
La sensibilidad en el rodaje y en el montaje de tres planos detalle de un seno femenino. Con estos puntos de vista, el director muestra toda una vida.
PPlano de un pecho acariciado con una espiga. Representa el erotismo. Una mirada plena de sensualidad y deseo.
PPlano de un niño mamando de una teta. Simboliza la plenitud de la maternidad y la alimentación.
PPlano de la cicatriz de seno abatido por el cáncer. La marca de un seno afectado por el cáncer. Es un símbolo de la huella de la muerte.
Las interpretaciones de los actores secundarios le dan verdad a la película. Sus interpretaciones aportan realismo a la historia. La acertada dirección de actores consigue que valoremos a los grandes secundarios del nuestro cine.
La secuencia Labordeta. En un momento clave, las imágenes de un quiosco anuncian la muerte de Franco. Eugenio compra un librillo de chistes, se van abriendo los balcones de las casas y suena “Canto a la libertad” de Labordeta.
Iluminación: personalmente, considero que el tono elegido (claroscuro en una gama muy baja) no es acertado. La historia podría beneficiarse con una mayor saturación en el color, dado su carácter vital.
¡Qué grande el señor David Trueba! Uno llega al cine arrastrando los píes y acaba seducido por sus historias. Atrapado por ellas que me hacen bailar un pasodoble en Soldados de Salamina, dar clases magistrales con Vivir es fácil con los ojos cerrados y cantar a Labordeta en Saben Aquell.
El cine español, con su fuerte carga de humanidad, honestidad y vida, es un gigante. Todo gracias a los profesionales que trabajan para sacar adelante nuestras películas. A señores y señoras como Trueba, Coixet, Jota, Víctor, Elena, Lara, etc., etc.
ISABEL COIXET La vida secreta de las palabras. Camarógrafo Jean-Claude Larrieu. Emocionante. Conmovedora. Inquietante. Melodrama en el sentido que lo define Douglas Sirk (música + drama). Gran guión. El origen de la película está en el documental Viaje al corazón de la tortura Me encantó el leivmotiv saber nadar. ¡Qué bien tramado está! La cámara se mueve mucho, inestable, Los encuadres arriesgados, descompensados muchas veces, Pero siempre al servicio de la historia. ¡Qué imagen el cenital de la canasta de baloncesto y la lluvia golpeando el suelo!