15 de septiembre de 2026

Padre solo, hay uno.

Una película dentro de otra película. En la primera se cuenta que un padre que desapareció, quiere recuperar su función paternal con la hija de la que se desentendió hace más de trece años. En la segunda película se cuenta la historia de un pueblo, el saharaui, que el padre Estado abandonó y dejó a su suerte. 
Hoy las noticias dicen que el Estado español ha otorgado la nacionalidad a ciertas. Estas personas nacieron cuando el Sáhara estaba bajo la Administración española. Por las circunstancias históricas posteriores, quedaron en una situación de incertidumbre respecto a su nacionalidad. 
El padre de la película se propone un limitado reconocimiento de su abandono, ¿será suficiente esta pequeña reparación? La pregunta sirve par ser planteada en las dos historias.

La sala tenía más de media entrada, ha sido bien recibida por el público. Se estrenó en 324 cines y fue vista por 80,276 espectadores en su primera semana. La la película es "El ser querido", dirigida por Rodrigo Sorogoyen y coescrita con Isabel Peña. Narra la historia de que el director Esteban Martínez es una leyenda y por su pasado marcado por la violencia y los excesos. Este realiza una película sobre la colonización española del Sáhara Occidental, le ofrece un papel a Emilia su hija, fruto de una antigua relación, a la que no ha visto en más de trece años. El padre, con el pretexto de ayudarla a relanzar su estancada carrera como actriz, quiere recuperarla y cicatrizar viejas heridas.

Me ha gustado:
  • El trabajo de planificación de cámara, con todo tipo de encuadres entre primer plano y planos detalle de los rostros de los actores principales (Javier Bardem y Vicky Luengo).
  • El juego de iluminación: oscurece parte del encuadre en algunas secuencias y lo sobreexpone en otras. Hace que la luz esté presente en las propuestas emocionales de la historia.
  • Las proporciones de los encuadres, que varían del 16:9 al 21:9 y al 4:3, buscando un significado narrativo.
  • Dos secuencias:
    • La secuencia en la que el director, personaje de la película, imita a Fernando Fernán Gómez con la expresión "¡El señoritooo!".
    • La escena de ‘la caballa’, que resulta atrevida y entretenida. La comida violentada por el director provoca sonrisa.
  • El sonido, y los silencios absolutos que generan ansiedad en algunos pasajes de la proyección.
No me ha gustado de la película:
  • Por un desmedido manierismo que, en momentos concretos, me ha distraído de la historia. Por ejemplo, los planos excesivamente cerrados (los ojos, a veces el ojo del actor), que buscaban una intimidad que no me llegaba. Los cambios de saturación no se justificaban en la historia. Las modificaciones de formato, del 16:9 al 4:3, rompían la continuidad emocional. Y los silencios, que me hacían pensar en la forma y me distanciaban del contenido..

Abandoné la sala con la mente contrariada: por un lado, disfruté de todo el empaquetado cinematográfico; por otro, lo odié, porque me impedía emocionarme y seguir el cuento.
El padre ausente y la inestabilidad emocional que provoca su inesperada reaparición en la hija es un tema recurrente en muchas historias actuales. O bien podríamos decir, en muchas narraciones universales. A veces me resulta un poco más turbador. Me apetece contrastarlo con las historias, también actuales, del padre presente en todo momento. Y de estas resaltar que, para la taquilla, padre no hay más que uno: Santiago Segura.