7 de agosto de 2026

Risas y respeto que hacen amigos

La sala, casi llena, respiraba un aire de fiesta; los cubos de palomitas ascendían por las escaleras buscando su localidad. La película que se proyectaba esa tarde la han visto más de 260 mil espectadores y ha recaudado cerca de 2 millones de euros. El título es Haciendo amigos, está dirigida por David Marqués y el guion es de Marta González de Vega. Cuenta la historia de unos ladrones de joyas que, para escapar de la policía se suben a un autobús de personas con discapacidad, un grupo de teatro que se van una semana de retiro creativo. 

Yo lo he gozado:

  • Me gustó el guion, muy medido, muy trabajado y muy divertido. Esta cinta, tiene como punto de partida un éxito francés 'Un p’tit truc en plus'. La reescribió la historia, primero realizó el casting de los actores con discapacidad para después recomponer sus personajes y reestructurar el guion. Dotando a la historia de un estilo personal.
  • La iluminación, limpia y clara. Muy de película de humor. Incorporando colorido con contraluces de tonos vistosos que acentuaban el desenfado y la espontaneidad que pide la comedia.
  • El acertado trabajo de dirección: 
    • La química entre los intérpretes protagonistas. Los actores profesionales bordan sus papeles. Destacan la ingenuidad despistada de Quim Gutiérrez y la convincente actuación de Resines haciendo de Resines. También funcionan Megan Montaner y Marta González de Vega, guionista de la cinta, como la guapa monitora y la inocente coordinadora de grupo.
    • Y los no profesionales muy convincentes en la adaptación de su personalidad al papel representado dentro de la historia. 
    • Los divertidos cameos de humoristas, propios de las películas producidas por Santiago Segura. Los cómicos se interpretan a si mimos con su personaje conocido por todos, sumando risas a la historia. 

No me gustó la secuencia de tono sentimental entre los dos actores, su confesión familiar no me resultó convincente, algo falla en esa escena concreta y yo no sé lo que es.

Interesante y gratificante el ambiente de complicidad cómica que se respiraba en la sala. Las sonrisas y alguna carcajada se compartían entre espectadores, como quien se pasa un cubo de palomitas con el compañero de butaca. El cine no solo es masturbación personal, sufrimiento poético o luchas épicas. También es comedia, como diría aquel director americano que descubre encerrado en la cárcel sonreír los compañeros de prisión cuando proyectan una de sus películas. 
El cine muchas veces te permite salir a la calle y despedir la puesta de sol con una sonrisa.