9.9.10

PRIMERA PERSONA DEL SINGULAR: MARÍA Y YO


María y yo es ternura, es sencillez. Es un documental que ha removido en mi cabeza las angustias vitales de ser padre: la incertidumbre del futuro de mis hijos, la constatación de la fuerza de la madre y la certeza de que solo se participa en una relación de paternidad estando. Como decía un profesor: los relatos, las historias que nos llaman la atención, primero sintonizan con nuestras experiencias y con nuestras emociones.

El director, Félix Fernández de Castro, expone sus motivaciones para realizar esta historia:
El origen de María y yo es un cómic de Gallardo en el que se cuentan las relaciones entre un padre y una hija. María y yo utiliza también dibujos animados para emocionarnos. La selección de los temas musicales es acertadísima, Batiscafo Katiuscas de Antònia Font ilustra los lazos afectivos que padre e hija establecen en la piscina, y consigue que entendamos lo que pasa cuando los dos comparten juegos en el agua.

El documental me ha recordado un vídeo sobre un padre que hace una prueba de triatlón con su hijo, que tiene problemas de movimiento. Y también lo pongo a la altura de El sol del membrillo en el que el pintor Antonio López cuenta su proceso creativo y El desencanto en el que los hermanos Panero exponen ante la cámara su cruda personalidad.

Lo relatos, cuando son hechos desde la primera persona y muestran una experiencia vital verdadera, enganchan. Quizá este sea el éxito de los reportajes que llenan las parrillas de nuestra televisión.Esos reportajes de moda, los un "etcétera" por el mundo, están construidos en primera persona, "yo me vine a vivir aquí y...". Un sujeto dice "yo" y se muestra como es. La artificiosidad narrativa está escondida, en un segundo plano, detrás de la poca calidad de las imágenes y de la cámara siempre en movimiento, y siempre evidenciada. La primera persona esta de moda.

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