26 de julio de 2026

Odiseo padre y marido ausente


La sala estaba llena para ver la nueva película; al final de la proyección, se escucharon algunos aplausos en las últimas filas de la sala. Se proyectaba La Odisea, la nueva película de Christopher NolanFueron tres horas de metraje que no se me hicieron nada largas. El guion es del propio Nolan, basado en La Odisea, un poema épico clásico atribuido al poeta griego Homero.

Me gustó:

Los grandes planos generales: Te hacen sentir la fuerza de la naturaleza frente a la insignificancia del hombre, con los dioses marcando los premios y los castigos.

El trabajo sonoro:
  • Los efectos de sonido, en concreto el chocar de sables que resonaba en todas las peleas y las hacía reales.
  • Los silencios y las pausas sonoras intercaladas en momentos estratégicos, y cómo esa ausencia de sonido generaba una potente mezcla de tensión y sosiego.
No me gustó:
  • El tratamiento «Disney» blando de la historia. El sexo que tiene lugar fuera del matrimonio, se ocultan en todo momento, que, en algunas secuencias, se llega a sustituir en pantalla por metafóricas degustaciones de flores de loto.
El marketing de la película estuvo muy bien trabajado, con un presupuesto de 125 millones de dólares destinados a su estrategia de comunicación (promoción y publicidad). 
Desde el primer momento, los responsables de la campaña dividieron a los posibles espectadores en varios bandos: 
  • Por un lado, estaban los que renegaban del casting de Elena de Troya y los que lo aplaudían. 
  • También había expertos en literatura clásica griega que cuestionaban la fidelidad del guion, mientras otros lo defendían como una forma digna de adaptar La Odisea. Y consiguieron que todo el mundo hablara de "La Odisea de Nolan". 
  • El reto técnico de filmar con cámaras IMAX de 70 mm también ha sido utilizado como herramienta de conversación polarizada: los que pueden ver el formato original y los que se tienen que conformar con ver la película con el encuadre adaptado ,
Como aquí siempre hablo de las películas tiendo a leer muchos relatos en función de la figura del padre (un defecto de facultad). En La Odisea tenemos el germen de la mayoría de narraciones posteriores en el tiempo. Aquí se describe con sumo detalle la figura del padre errante, ausente, vividor de todo tipo de aventuras; frente a él, la madre manteniendo la dignidad del hogar; y el hijo, idealizando y emulando al padre ausente. 

El cine hogareño americano ha replicado el esquema Al final, todo se recompone y el desenlace restablece el orden: el padre y la madre parten hacia mares lejanos, llenos de amor conyugal. Mientras tanto, el hijo se queda en casa para formar un incipiente hogar. Así se abre un nuevo ciclo de partida y regreso.

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